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Tarjetas de crédito

Tarjetas de crédito

Las tarjetas de crédito son, en la actualidad, uno de los medios de pago más utilizados en el mundo, tomando parte en operaciones que alcanzan los miles de millones de euros cada año. De acuerdo con los datos proporcionados por el Banco de España, los ciudadanos en el país suman unos 80 millones de tarjetas de crédito y débito, que utilizan generalmente para efectuar pagos con montos superiores a los 50 euros, fundamentalmente en el ámbito de las compras online, un mercado en continuo crecimiento por su conveniencia y velocidad del servicio.

No obstante, aspectos como la seguridad, la posibilidad de tener un mayor control del presupuesto y los gastos familiares, sumados a la ventaja de no tener que llevar efectivo constantemente, ha dado lugar a que los españoles hayan comenzado a adoptar las operaciones con tarjetas de crédito incluso para pequeñas compras de escaso valor monetario. Los beneficios adicionales que muchos bancos ofrecen a sus clientes al otorgarles una tarjeta de crédito, como puntos para el canje de premios o millas para viajes tanto dentro como fuera de España, contribuyen a hacer de esta alternativa un medio de pago muy atractivo.

Aquí se repasarán los aspectos fundamentales que toda persona debe conocer sobre las tarjetas de crédito, de forma tal de contar con el conocimiento necesario para tomar una decisión informada sobre su uso. Además, se incluye una lista de los mejores servicios de crédito disponibles, para que los usuarios puedan comparar distintas ofertas y conocer cuál es la mejor opción para solicitar un préstamo personal.

¿Qué es una tarjeta de crédito?

A diferencia de lo que sucede con otros tipos de crédito, como puede ser el caso de un préstamo personal o un préstamo para la compra de un coche, las compras con tarjetas de crédito no consisten en un préstamo de dinero fijo que se repaga con una tasa de interés constante o variable.

En primer lugar, el monto que un cliente debe pagar mensualmente depende del balance mensual de sus compras con la tarjeta de crédito, no es una cuota que se descuenta de forma fija en cada período. Nuevas compras incrementan el valor del pago mínimo que un usuario debe realizar cada mes con las tarjetas de crédito, mientras que la reducción de ese saldo a lo largo del tiempo lleva asimismo a un monto menor del pago mínimo mensual a saldar para cada tarjeta de crédito.

Por otra parte, también es necesario considerar que las tarjetas de crédito poseen un límite de crédito, que depende de la capacidad crediticia que el banco emisor fije para cada cliente. Si bien no es necesario que el usuario gaste la totalidad de este límite de crédito, este valor representa el monto máximo de gastos acumulados que aquel puede hacer con su tarjeta de crédito.

Otra distinción fundamental con respecto a los préstamos tradicionales es que no existe un período de tiempo establecido para el repago de la deuda contraída con las tarjetas de crédito, y es posible continuar realizando compras mientras se esté por debajo del límite máximo y se cumpla con los pagos mínimos mensuales.

Pagos con tarjetas de crédito

A la hora de pagar con tarjetas de crédito, las opciones son diversas. En primer lugar, es posible realizar una compra en un único pago, que se computa en el resumen de gastos siguiente junto con el resto de las compras que se hayan efectuado antes de la jornada de cierre correspondiente, indicada también en el extracto bancario.

A su vez, los montos pueden dividirse en cuotas fijas mensuales a pagar desde el período consecutivo a cuando tuvo lugar la compra con la tarjeta de crédito; en este caso, pueden agregarse intereses como parte del proceso de financiación y partición del valor del pago. El cliente debe, al menos, cubrir el monto mínimo mensual de su balance para mantenerse al corriente, pero es importante saber que la refinanciación del saldo mensual restante de las tarjetas de crédito lleva aparejados altos intereses, por lo que no es recomendable efectuar sólo este pago mínimo.

El uso de tarjetas de crédito online, sin embargo, no representa costos adicionales a los que se verificarían por el uso del instrumento en cualquier tienda física. Esto la convierte en una modalidad muy cómoda a la hora de adquirir bienes y servicios en todo momento y lugar.

Extracciones de dinero con tarjetas de crédito

Una alternativa quizás menos conocida con respecto al uso de tarjetas de crédito es que también existe la posibilidad de retirar dinero en efectivo de cajeros automáticos, tal como se suele hacer normalmente con la tarjeta de débito. La distinción fundamental entre ambas situaciones es que, en el caso del débito, se basa en el retiro de fondos propios, mientras que con la tarjeta de crédito se trata de un adelanto proporcionado por el banco.

Es necesario considerar que, pese a la conveniencia y comodidad de emplear una tarjeta de crédito para hacerse de dinero en efectivo, esta operación tiene asociada una comisión más elevada. Además, en caso de tener que refinanciar dicho adelanto, los intereses que se cobran en la tarjeta de crédito suelen ser altos, por lo que los cargos se acumulan rápidamente.

Comisiones de extracción con tarjetas de crédito

El costo de extraer dinero de un cajero automático con la tarjeta de crédito depende, por otra parte, del banco y la red a la que pertenezca dicho cajero. En la actualidad, España cuenta con tres redes de cajeros automáticos (Servired, 4B y Euro 6000) a las que adhieren los diferentes bancos.

Cuando se efectúa una extracción con tarjeta de crédito en el cajero de un banco del que se es cliente, no se cobra ningún cargo adicional. En cambio, en el caso de optar por una máquina perteneciente a una institución diferente pero que opera bajo la misma red de servicio, suele incluirse una comisión para el retiro que se indica al momento de utilizar el cajero. Este cargo es aún más alto si el procedimiento se lleva a cabo en un cajero automático de una red diferente a la asociada a la tarjeta de crédito.

De acuerdo con la normativa fijada por la Unión Europea, las comisiones impuestas al retiro de dinero con tarjetas de crédito fuera de España no pueden ser mayores que las que se cobran dentro del país. En general, el costo del proceso es similar al de la operatoria en España bajo una red diferente a la que utiliza el banco emisor de la tarjeta de crédito.

Finalmente, en el caso de encontrarse en el extranjero, fuera de la Unión Europea, aplican otros factores que se suman a los mencionados. Además del costo asociado a la comisión por el uso de las tarjetas de crédito para retirar efectivo de un cajero automático, que suele ser un monto fijo por operación, los bancos suman un cargo adicional debido al tipo de cambio entre el euro y la divisa local. Si bien es cómodo llevar la tarjeta de crédito para pagar durante viajes al extranjero, es importante conocer todos estos elementos antes de realizar una operatoria con este instrumento.

Pros y contras de usar tarjetas de crédito

Ventajas

  • Conveniencia: Las tarjetas de crédito son muy útiles cuando son ampliamente aceptadas en las tiendas, ya que permiten efectuar pagos de todo tipo y monto cuando no se cuenta con efectivo a mano. Evitan tener que encontrar un cajero para retirar dinero.
  • Seguridad: En caso de robo o extravío de las tarjetas de crédito, se puede hacer un reporte inmediato a la entidad emisora, de forma tal de bloquear su uso a terceros y evitar gastos indeseados. Por otra parte, también es posible denunciar cargos incorrectos o fraudulentos en las tarjetas de crédito, lo que implica una protección adicional ante la posibilidad de estafas y otros delitos.
  • Beneficios: El proveedor de las tarjetas de crédito puede ofrecer al titular una amplia variedad de beneficios, como millas para vuelos, así como descuentos en tiendas físicas u online, que hacen de la experiencia de uso una fuente adicional de premios.

Contras

  • Fácil acceso a nuevo gasto: Como es posible pagar con tarjetas de crédito en forma rápida y ágil, es bastante sencillo caer en un exceso de gastos que sobrepasen la capacidad de pago del cliente y lo lleven a acumular una deuda difícil de repagar. La gente suele estar más dispuesta a hacer compras cuando tiene crédito disponible, y no cuando debe desprenderse del dinero en efectivo, que es más tangible.
  • Altas tasas de interés: Las tarjetas de crédito suelen tener intereses altos para la renegociación de las deudas. En momentos difíciles en los que no se cuenta con fondos suficientes para afrontar pagos por encima del mínimo, estos costos adicionales empeoran rápidamente la situación crediticia del cliente.

Diferencias entre las tarjetas de crédito y débito

Un aspecto fundamental que distingue a las tarjetas de crédito de las de débito es que la tarjeta de débito sólo autoriza los pagos de acuerdo con el dinero que el usuario posea en la cuenta asociada a dicha tarjeta. Es decir, no es posible gastar por encima de los ahorros disponibles, ya que el banco no ofrece ningún tipo de crédito para estas operaciones. A lo sumo, puede existir un cierto límite de descubierto, que se corresponde con dejar la cuenta en números rojos, pero lleva aparejado altísimas comisiones de acuerdo con el saldo deudor acumulado y los intereses correspondientes a la demora en el pago.

Las tarjetas de crédito, en cambio, no sólo permiten acceder a crédito ofrecido por el banco para compras independientemente de los ahorros con los que se cuente, sino que además ofrecen la posibilidad de solicitar adelantos de efectivo y el pago en cuotas con o sin interés. Estos servicios están condicionados por los límites fijados por la institución bancaria emisora, y dependen de la capacidad crediticia y de cumplimiento de cada cliente.

Tipos de tarjetas de crédito

En el mercado existe actualmente una amplia variedad de tarjetas de crédito, independientemente de la entidad emisora. Estos distintos productos tienen como objetivo atender las necesidades de diferentes tipos de clientes, según sus niveles de gastos e ingresos, además de su calificación crediticia. Entre los tipos de tarjetas de crédito más frecuentes, se pueden mencionar:

  • Tarjetas de crédito tradicionales: Es un producto clásico ofrecido por todos los bancos. Para ser otorgadas, requieren un análisis financiero previo del cliente, de modo tal de establecer los límites de crédito correspondientes. Éstas permiten el retiro de dinero de cajeros, los pagos en línea y todas las operaciones habituales con tarjetas de crédito, y suelen incluir algunos beneficios adicionales, como seguros de viaje y promociones con centros comerciales o aerolíneas, de acuerdo con los convenios vigentes para el banco que la proporciona.
  • Tarjetas de crédito para estudiantes: La característica que las diferencia de una tarjeta de crédito tradicional es que están destinadas a estudiantes universitarios, que suelen tener pocos ahorros y por ende una capacidad muy limitada de acceso a otras alternativas. En general, las tarjetas de crédito estudiantiles tienen cargos de renovación muy bajos o nulos, y pueden incluso ofrecer descuentos especiales en tiendas y bares frecuentados por los jóvenes, devoluciones de pagos o beneficios adicionales atados al desempeño académico.
  • Tarjetas de crédito para negocios: Esta es una categoría bastante más amplia, ya que comprende dos clases fundamentales de tarjetas de crédito, las de pequeños negocios y las corporativas, cada una de las cuales tiene cualidades y límites de crédito diversos. Las tarjetas de crédito para negocios son similares a las personales, y su emisión depende muchas veces de que se haga a nombre del dueño de la pequeña empresa, con las limitaciones de escala y crédito que esto conlleva. Las tarjetas de crédito corporativas, por otra parte, se otorgan a grandes compañías con una elevada facturación, y permiten una gestión efectiva y controlada de los gastos de sus empleados asociados a la actividad laboral. De esta manera, las empresas pueden autorizar a una gran cantidad de usuarios a realizar gastos a cuenta de la compañía, a través de tarjetas de crédito asignadas específicamente.
  • Tarjetas de crédito prepagadas: En realidad, estas no son tarjetas de crédito propiamente dichas, ya que actúan debitando de una cuenta en la que se deposita una determinada cantidad de dinero antes de poder usarlas. No obstante, su uso está ligado a las tarjetas de crédito porque, generalmente, tienen su mismo grado de aceptación en tiendas y porque pueden cargarse efectuando pagos con una tarjeta de crédito. El uso de una prepagada tiene el beneficio de ser útil para compras diarias de bajos montos, y el hecho de que deban cargarse limita enormemente los riesgos asociados a la pérdida o robo del medio de pago.
  • Tarjetas de crédito asociadas a marcas: Son tarjetas de crédito que surgen a partir de un acuerdo entre los gestores de medios de pago con otras compañías y tiendas. La particularidad de estas tarjetas de crédito es que ofrecen beneficios y descuentos en las empresas correspondientes, como devoluciones de dinero y descuentos exclusivos en compras.

¿Cuáles son los costos asociados al uso de tarjetas de crédito?

Contar con una tarjeta de crédito tiene innumerables beneficios, en especial en lo que respecta a la seguridad y a la conveniencia a la hora de realizar pagos, pero también implica una serie de costos que se deben conocer al detalle antes de contratar el producto con un determinado banco.

El primero de ellos es el costo anual o costo de renovación, que es el monto que es necesario pagar a la entidad cada año para el mantenimiento y la gestión de la cuenta de la tarjeta de crédito. En algunos casos, este costo puede ser bonificado como parte de promociones especiales para clientes, y ciertas tarjetas de crédito base, con límites bajos, suelen ofrecerse con renovación anual gratuita. El costo anual es el primer elemento para analizar cuando se comparan las tarjetas de créditos emitidas por los distintos bancos antes de elegir dónde obtenerlas.

En segundo lugar, todas las tarjetas de crédito deben indicar las comisiones y tasas que aplican en el caso de retrasos en los pagos. De no poder pagar el saldo en la fecha indicada, los intereses pueden ser muy elevados, por lo que es conveniente escoger la alternativa con costos menos onerosos. Lo mismo vale para los adelantos de efectivo con tarjetas de crédito en cajeros automáticos, que llevan aparejados asimismo altos costos de financiación, y los sobregiros por encima del límite de crédito establecido.

Los cargos adicionales que las tarjetas de crédito cobran para retirar dinero en el extranjero o en redes ajenas a las de operación del banco emisor, son otros de los factores clave para tener en cuenta si se busca la tarjeta de crédito con menores costes de mantenimiento. Esto es especialmente importante en el caso de personas que viajan frecuentemente, en particular fuera de la Unión Europea.

Gestión de las deudas con tarjetas de crédito

Como sucede al contraer cualquier tipo de deuda o solicitar un préstamo, una adecuada gestión del balance de las tarjetas de crédito es de vital importancia para no caer en situaciones de incumplimiento que puedan afectar la calificación crediticia del usuario, o perjudicar seriamente sus finanzas personales. Si se habla de tarjetas de crédito, se puede dividir a los clientes en dos grupos claros en lo que respecta al pago de sus obligaciones mensuales.

Por un lado, una buena parte de los usuarios cancela en forma completa el saldo de la tarjeta de crédito cada mes, es decir, paga la totalidad del monto adeudado que vence en el mes correspondiente. Esto redunda en que no éstos deban preocuparse por la acumulación de intereses a causa de la refinanciación del capital impago, y que puedan beneficiarse al máximo de los premios y recompensas ofrecidos por las entidades a quienes usan tarjetas de crédito.

En el otro grupo, en cambio, se ubican las personas que se encuentran generalmente pagando sólo el monto mínimo de su resumen de tarjeta de crédito. De esta forma, pese a que logran mantenerse en cumplimiento con el banco, incrementan significativamente el tiempo de repago del crédito, ya que los altos intereses de financiación del saldo de las tarjetas de crédito se acumulan rápidamente y acrecientan el total de la deuda. Estos usuarios son los más beneficiados por tarjetas de crédito con bajas tasas y comisiones de renegociación.

Incumplimiento y período de gracia en tarjetas de crédito

Entre el cierre de un período de uso de la tarjeta de crédito y el vencimiento del pago, suele haber un lapso de al menos dos semanas, que se entiende como el período de gracia para abonar el saldo mensual en tiempo y forma. El pago del balance de la tarjeta de crédito luego del vencimiento implica la acumulación de intereses y una comisión adicional por la demora. Esto también sucede cuando sólo se abona el pago mínimo de las tarjetas de crédito, y puede reducir además el período de gracia de los meses de pago subsiguientes hasta no saldar la deuda correspondiente.

Pago mínimo de las tarjetas de crédito

El pago mínimo es una alternativa que ofrecen los gestores de tarjetas de crédito al momento del pago del balance mensual. Consiste en un monto que es el resultado de un porcentaje del capital del crédito y de los intereses acumulados en el ciclo de facturación, y que se encuentra detallado en los términos y condiciones del contrato de la tarjeta de crédito.

Pagar el monto mínimo implica un arrastre del saldo de las tarjetas de crédito de un mes al siguiente, por lo que, de no pagarse nuevamente el saldo correspondiente, el pago mínimo continuará aumentando a medida que se sigan acumulando intereses por el crédito refinanciado.

Es claro que saldar la deuda de las tarjetas de crédito mediante el pago mínimo da como resultado un costo muy elevado en la duración y el valor total del crédito contraído. Sin embargo, esta situación es indudablemente preferible al incumplimiento, que puede redundar en costos mayores y afectar seriamente la calificación de crédito del usuario. El sobreendeudamiento es un peligro real cuando se utilizan varias tarjetas de crédito, motivo por el cual es importante una gestión responsable del crédito y evitar incurrir en gastos que no es posible afrontar.

Beneficios para pagos con tarjetas de crédito

Un aspecto interesante del uso de las tarjetas de crédito son las promociones y premios que muchos bancos ofrecen a sus clientes por usarlas. Aunque estos pueden abarcar un amplio espectro de opciones, a continuación se detallan los más frecuentes.

Devolución de dinero o “cashback”

En este caso, la recompensa por el uso de la tarjeta de crédito se obtiene en forma de una devolución de un porcentaje del monto de la compra, que suele ubicarse entre el 1 y el 6 por ciento del valor hasta un tope prefijado, y que se obtiene generalmente como crédito a favor en el balance de la tarjeta de crédito del período correspondiente.

Este beneficio se limita habitualmente al uso de tarjetas de crédito en ciertas tiendas adheridas, o a la compra de determinada categoría de productos. Por ende, es útil tener en cuenta los hábitos personales de consumo a la hora de optar entre distintas tarjetas de crédito con “cashback”, para elegir así la que mejor se ajuste a las necesidades particulares del usuario.

Algunas tarjetas de crédito establecen límites o requerimientos adicionales para el cobro de las devoluciones de dinero, por lo que se deben leer con atención los términos y condiciones que aplican en cada caso.

Promociones de viajes con tarjetas de crédito

Otros premios habituales en los programas de beneficios de las tarjetas de crédito son aquellos vinculados con los viajes. Algunos bancos cuentan con una amplia gama de descuentos en hoteles y agencias de viajes, además de ofrecer la posibilidad de acumular millas con aerolíneas seleccionadas a partir de un mínimo gasto con la tarjeta de crédito.

Ciertas tarjetas de crédito operan a su vez como tarjetas asociadas a una empresa, por ejemplo, una compañía aérea, y por medio de ellas es posible acceder a puntos de viajero frecuente, paquetes de especiales con descuento o incluso viajes gratuitos. También son habituales las tarjetas de crédito relacionadas con hoteles de primer nivel o compañías de alquiler de coches, por lo que todos los viajeros podrán seguramente encontrar una opción que se ajuste perfectamente a su estilo de vida.

Programas de puntos de las tarjetas de crédito

Algo que no puede faltar en una tarjeta de crédito es un sistema de acumulación de puntos. Estos programas, ofrecidos por bancos u otras entidades, recompensan a sus clientes con una cierta cantidad de puntos de acuerdo con el valor de la compra realizada con sus tarjetas de crédito. De esta forma, los usuarios pueden acceder, con el correr del tiempo, a canjear dichos puntos por todo tipo de premios, como pueden ser objetos de electrónica u otros productos para el hogar.

¿Cómo elegir la mejor tarjeta de crédito?

Una vez que se ha decidido solicitar una tarjeta de crédito a una entidad emisora, es útil estudiar en detalle las ofertas presentes en el mercado para optar por la más conveniente. Como se ha explicado anteriormente, las tarjetas de crédito cuentan con cargos de emisión y renovación que pueden variar notablemente entre bancos y planes de contratación. Elegir una tarjeta de crédito con costos de mantenimiento bajos es conveniente, especialmente cuando no se tiene pensado usarla frecuentemente.

Otro aspecto indispensable a considerar es la tasa de interés de las tarjetas de crédito. Cuando se demoran los pagos del saldo o se realiza el pago mínimo, se aplican altos intereses sobre el capital contraído, por lo que es importante escoger las tarjetas de crédito con la menor tasa posible. De esta manera, en el caso de que sea necesario postergar la cancelación de cuotas, la penalidad será más reducida, al igual que el costo financiero total.

Las promociones que ofrecen las emisoras de tarjetas de crédito también pueden representar un punto fuerte a la hora de decidir contratar el servicio. Descuentos en la compra de determinados productos o premios para clientes que pagan en tiempo y forma implican, en el largo plazo, un importante ahorro en el presupuesto familiar. Asimismo, los “cashbacks” y otros mecanismos de devolución de dinero son un incentivo al cumplimiento y a evitar el sobreendeudamiento con las tarjetas de crédito, de manera tal de conservar estos beneficios.

Por último, otra ventaja que suele pasarse por alto, y que significa tanto un ahorro futuro como una característica muy útil para tener a la mano, son los seguros incluídos con las tarjetas de crédito. La asistencia al viajero o contra accidentes puede representar un costo relevante a la hora de realizar un viaje; contar con este beneficio en forma gratuita a través de las tarjetas de crédito es otra fuente interesante de ahorro que puede destinarse a otros gastos.

En caso de pérdida o robo de la tarjeta de crédito

El extravío o robo de las tarjetas de crédito es una situación incómoda y problemática por una variedad de razones, que involucran desde el acceso a datos personales hasta la posibilidad de incurrir en gastos no deseados o ser estafado. Por esta razón, es esencial estar preparado y conocer qué acciones se deben tomar en el caso de sufrir un inconveniente de este tipo.

Como primera medida, es necesario informar inmediatamente a la entidad emisora de la tarjeta de crédito. De esta manera, se puede dar un aviso temprano y bloquear todos los movimientos que alguien pudiera realizar con ella. Las leyes determinan una responsabilidad máxima del cliente ante compras fraudulentas con sus tarjetas de crédito que alcanza la suma de 150 euros, por lo que es vital proceder al bloqueo de la cuenta lo más pronto posible y evitar incurrir en gastos adicionales no deseados.

Para proceder al reporte de la tarjeta de crédito robada, se puede llamar tanto al número del banco como también a los números de contacto de las operadoras de tarjetas de crédito, que puede hallarse habitualmente al dorso del medio de pago o en sus sitios de internet. Un beneficio adicional de esta última opción es que se pueden bloquear distintas tarjetas de crédito de un mismo operador a través de un único trámite, ahorrando tiempo que, de otro modo, se debería perder llamando a cada banco emisor.

Una vez bloqueada la tarjeta de crédito, se debe esperar a recibir el nuevo plástico antes de poder recomenzar a operar con dicho medio de pago. Como medida adicional, se recomienda verificar en los estados de cuenta de las tarjetas de crédito pérdidas o robadas que no se hayan producido movimientos no deseados en las horas posteriores al incidente. Caso contrario, es posible reportar estos gastos a las entidades y proceder a anularlos.

¿Es más conveniente usar la tarjeta de crédito o solicitar un préstamo?

Es claro que, para el uso cotidiano y las compras de todos los días, las tarjetas de crédito representan una opción más práctica y flexible, y permiten tener un control mucho más claro de los gastos realizados en un período dado. Sin embargo, si se necesita efectuar un pago grande a cancelar a largo plazo por la compra de algún producto o la contratación de un servicio, se debe analizar la situación con mayor detalle.

Teniendo en cuenta que los intereses que las entidades emisoras de tarjetas de crédito cobran a sus clientes por los adelantos de efectivo o las compras en cuotas a largo período, como 12 o 18 meses, son generalmente elevados, es posible que el monto total de la compra se incremente en forma significativa al completarse el pago con la tarjeta de crédito. Los préstamos personales, en cambio, suelen tener tasas de interés más bajas, lo que los hace más convenientes para grandes desembolsos de dinero que deban repagarse en el largo plazo.

No obstante, otro factor importante a considerar es que los préstamos tienen procesos de aprobación que pueden llevar varios días cuando se trata de montos elevados, y eso constituye una clara desventaja si se compara con la inmediatez de acceso de las compras con tarjetas de crédito.

Ya sea que se opte por usar las tarjetas de crédito o tomar un préstamo, es esencial un uso responsable del endeudamiento, para evitar caer en situaciones de mora. Utilizar varias tarjeta de créditos para financiar una misma compra puede ser el inicio de un proceso de sobreendeudamiento.